Cuando uno o varios huesos de la cara crecen de forma anómala, aparecen deformidades faciales que pueden ocasionar problemas funcionales y estéticos. Para solucionarlos, en la actualidad existe una intervención quirúrgica conocida como cirugía maxilofacial. Te contamos todo sobre ella en las siguientes líneas.

¿Qué es la cirugía maxilofacial?

La cirugía maxilofacial es un tipo de cirugía que se encarga de corregir ciertas deformidades dento-cráneo-maxilofaciales en aquellas personas que tienen dificultades a la hora de realizar tareas cotidianas como masticar o hablar y que además presentan un problema estético. Por lo general, la cirugía maxilofacial busca corregir aquellas alteraciones que aparecen en la fase de crecimiento y que comprenden diferentes tipos de problemas con el esqueleto facial.

¿En qué consiste la cirugía maxilofacial?

Aunque la cirugía maxilofacial varía en función de las necesidades y características de cada paciente, por lo general se trata de un proceso relativamente largo que consta de tres pasos:

  • El cirujano maxilofacial y el ortodoncista realizan un estudio en profundidad para realizar un diagnóstico. Para ello se valen tanto de radiografías como de imágenes tridimensionales, TAC en 3D y ortopantomografías.
  • Una vez realizado el diagnóstico, el ortodoncista inicia el tratamiento de ortodoncia para rectificar la colocación de los dientes.
  • Cuando las piezas dentales ya se encuentran en la posición deseada, se procede a realizar la intervención quirúrgica mediante la cual se corrige la deformidad ósea. 

¿Cuándo se recurre a la cirugía maxilofacial?

La cirugía maxilofacial se lleva a cabo para solucionar diferentes tipos de patologías relacionadas con la estructura anatómica de la cara, la mandíbula, los dientes y el cuello. Los trastornos y anomalías más comunes son:

  • Asimetría facial. En este caso, la persona presenta una asimetría entre el lado derecho e izquierdo de la cara.
  • Retrognatia. El mentón de la persona con retrognatia se encuentra retraído.
  • Prognatismo. A diferencia del caso anterior, en el prognatismo, el mentón está demasiado sobresalido, debido a un exceso de maxilar inferior o a un déficit de maxilar superior.
  • Sonrisa gingival. La persona con sonrisa gingival presenta un maxilar superior excesivamente largo, motivo por el cual las encías quedan demasiado expuestas y el rostro se ve demasiado largo y desproporcionado.
  • Mordida abierta. Cuando se da este trastorno es porque existe un contacto en la mordida prematuro a nivel posterior. Este, a su vez, impide el cierre anterior de la oclusión.

¿Cuáles son los cuidados que deben tenerse en el postoperatorio?

Tras la cirugía maxilofacial, existen algunas precauciones que el paciente debe tener en cuenta. Aunque estas son informadas por el especialista, por lo general contemplan la dieta líquida a base de purés durante la primera semana tras la cirugía y la incorporación de alimentos blandos en la segunda semana. A partir de que finalice la segunda semana, pueden empezar a incorporarse alimentos más sólidos, aunque no será hasta los dos meses cuando se podrá empezar a llevar una dieta completamente normal.

Por otra parte, lo habitual es que el cirujano prescriba un tratamiento a base de antibióticos y antiinflamatorios, así como el uso de frío local para evitar la inflamación y calmar las molestias tras la cirugía.

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